domingo, 28 de septiembre de 2014

Microquimerismo Fetal y Ovodonación

Gracias a una compañera de la #infertilpandy, recientemente he sabido de la existencia de la teoría del Microquimerismo Fetal. Bendita #infertilpandy! de cuántas cosas nos vamos enterando intercambiando información unas con otras...
 
Esta semana le pregunté a mi ginecóloga por esta teoría y me dijo que no sabía muy bien qué decirme porque no es del todo concluyente y las investigaciones son relativamente recientes, pero que sí que hay casos en los que se da y me ofreció hacerle una consulta más específica a su bióloga cuando tengamos la cita del día 20 de Octubre para iniciar Ovo. Así que ya os contaré el criterio de la bióloga.
 

Y seguro que como yo al principio, muchas y muchos os preguntaréis qué es esto del Microquimerismo Fetal. Pues voy a intentar explicároslo de la forma más sencilla posible:
 
Durante el embarazo, en la placenta, se puede producir un tráfico de células inmunes en dos sentidos. Las células intercambiadas pueden multiplicarse y establecer una línea celular de larga duración que son inmunológicamente activas incluso décadas después del parto.
 
Es un proceso en el que las células del feto pasan a través de la placenta y establecen un intercambio celular en el interior de la madre. Se ha documentado que las células fetales persisten y se multiplican en la madre durante décadas.
 
 
Por el momento, se desconocen con exactitud las consecuencias de este proceso para la salud. Pero las hipótesis que más se repiten son algunas como las siguientes:
 
a) Las células fetales cobijan a tejido materno enfermo o dañado actuando como células madre para participar en su reparación.
 
b) Existen investigaciones que arrojan que las células fetales pueden contribuir a la reparación del corazón de madres que padecen cardiopatías.
 
c) Las células fetales también pueden actuar como meras espectadoras sin tener efectos en la salud materna ni en la del hij@.
 
d) Los beneficios son mutuos, pues no solamente pasan células fetales a la madre, sino también de la madre al feto.
 
e) Aunque no todas las hipótesis son positivas. En algunos casos, las células fetales que han pasado a la madre son identificadas por el organismo de ésta como "ajenas, extrañas" y le pueden producir enfermedades autoinmunes. Por ejemplo, la preeclampsia durante el embarazo se ha relacionado con el Microquimerismo Fetal.
 
Después de haber leído varios artículos sobre Microquimerismo Fetal días atrás, he llegado a la conclusión de que, tanto en mujeres que logran ser madres de forma natural como las que lo consiguen a través de algún tratamiento de reproducción asistida como es el caso de la Ovodonación, lo que se produce es una simbiosis entre dos seres humanos que comparten un mismo organismo durante los nueve meses que dura el embarazo con efectos post parto a lo largo de varios años. Se establece una coexitencia de células con diferente base genética y distinto ADN.
 
Es decir, los bebés fruto de un tratamiento de Ovodonación, además de tener la obvia carga genética de la donante, tienen células de su madre, la receptora de óvulos donados. Un aspecto aplastante para aquellas personas que consideran que un bebé traído al mundo por Ovodonación es hij@ de la donante y no de su madre que es quien lo gesta, lo alimenta, lo cría, lo quiere, lo cuida, lo protege y con quien, además, intercambia células durante el embarazo...
 
Por favor, si hay alguna persona con conocimientos científicos acerca del tema, tanto yo, como el resto de mujeres y de parejas que están o han estado a las puertas de un tratamiento de reproducción asistida por Ovodonación o Embriodonación, agradeceríamos mucho sus comentarios. Es un tema tremendamente interesante. Y, como siempre, invito a mi blogfamilia y nuevos visitantes a que dejen su opinión por aquí. Un vez más, el debate está abierto.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Opiniones y juicios de valor sobre la Ovodonación

Hoy hace exactamente una semana que recibí un comentario anónimo en el post anterior ("Primera cita para Ovodonación: empieza la aventura!"). El comenterio fue el siguiente:

"Ten MUY presente desde ya que si alguna vez logras embarazarte vas a parir un hijo de otra mujer, jamás será tuyo".
 
En cuestión de minutos, horas y a lo largo de los días sucesivos, recibí un gran apoyo de todas vosotras y vosotros, mi blogfamilia, de la #infertilpandy a través de twiter y de mi marido en casa. Os estaré eternamente agradecida.
 
Este comentario, por suerte, llegó en un momento en el que lo tengo ya muy claro. El duelo genético casi nos cuesta una depresión a mi marido y a mí. Pero con mucho cariño, paciencia, largas conversaciones, la ayuda de mi amiga Lucía, las palabras de mi gine y leyendo muchas de vuestras historias, conseguimos sacar la cabeza del agujero y recuperar de nuevo la ilusión. Recobramos las fuerzas y la valentía para afrontar este nuevo proyecto.
 
Pese a que este cometario me dolió lo que duele un pellizquito en el moflete, es decir, ná de ná, he de reconocer que ha estado dando vueltas en mi cabeza a lo largo de la semana. Y eso que he tenido una semana movidita. Mucho trabajo, primer exámen de la oposición que me estoy preparando, compra de un nuevo vehículo,...pero así y todo, el comentario anónimo iba y venía en mis pensamientos...¿por qué?. Me pregunto qué es lo que se mueve en el interior de una persona para escribir unas palabras así. Me entristece mucho. Las opiniones pueden darse de muchas maneras sin resultar ofensivas o dañinas. Aunque, pensándolo bien, hay quienes no saben hacerlo de otra forma. Tenemos que vivir con ello, qué se le va a hacer...
 
Las mujeres que nos vemos abocadas a un tratamiento de Ovodonación para poder ser madres, nos sometemos al juicio de valor añadido de que tendremos un hijo de otra mujer. No es la primera vez que leo o escucho algo así. Y comentarios mucho más hirientes, también.
 
Cuando por fin consiga ser mamá, jamás voy a olvidar que se pudo hacer realidad gracias a otra mujer. Es así. Sé que es algo que me acompañará toda la vida, pero con cariño y agradecimiento infinito. Aunque también será gracias a mi marido que aporatará su semillita y a mí que seré quien lo geste, lo alimente, lo dé a luz y, junto con su padre, lo crie, lo proteja, le de una educación, afecto y todo el amor del mundo. Será NUESTRO HIJ@!!!!.

Esta entrada está dedicada a todas las personas con problemas de infertilidad pero, muy especialmente, a las mujeres y a las parejas que en este preciso instante se encuentran en mitad de un duelo genético o que están a las puertas de un tratamiento de Ovodonación, como es nuestro caso. Quiero gritar bien fuerte para que me oigáis todos y todas que ese bebé cuando llegue a vuestras vidas inundará todo de dicha y de felicidad, iniciaréis un camino hacia la maternidad y la paternidad apasionante y lleno de sorpresas. Duro, desde luego, pero lo más hermoso que váis a hacer en vuestras vidas. Seréis mamás y papás con todas las letras. Por eso, por favor, no permitáis que ningún comentario, sea de quien sea y venga de donde venga, os haga daño. Tenemos que estar muy por encima de esas palabras y no perder de vista nuestro objetivo: lograr tener a nuestro pequeñ@, NUESTRO HIJ@. Nuestro sueño. Y para eso tenemos que hacernos más fuertes de lo que ya somos y que este tipo de cosas nos resbalen un poquito...Hay que concentrar todas nuestras energías en la lucha que hemos emprendido. Queda camino por delante.


Conozco a través de mi blogfamilia, a través de la #infertilpandy de twiter y hasta un caso de unos conocidos que son padres a día de hoy gracias a la donación de gametos y a ver quien es el chulo o la chula que les dice a esas madres y a esos padres que sus bebés son de otras mujeres o de otros hombres y que no son suyos...

Madres o padres no son únicamente aquellas personas a las que gracias a ellos estás en este mundo y llevas su carga genética. Son quienes te cuidan cuando tienes una enfermedad, quienes juegan contigo, quienes te ayudan a hacer los deberes, quienes te enseñan a caminar, quienes te cuidan, quienes pasan la noche en vela hasta que no llegas a casa, a quienes llamas cuando tienes un problema,...

Espero con estas palabras haber aportado mi granito de arena para aliviar a las mujeres y a los hombres que tienen que hacer frente a este tipo de opiniones y juicios de valor sobre la Ovodonación o la donación de gametos. El debate está abierto señoras y señores. Ésta es mi opinión ¿y la vuestra?.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Primera cita para Ovodonacion: empieza la aventura!

Ya tenemos fecha de inicio de nuestra nueva aventura. De nuestra primera, y ojalá última, Ovodonación. Nuestro primer tratamiento de reproducción asistida en una clínica privada, pues la ICSI fallida fue en un hospital de la Seguridad Social.

Llamé hace un par de días para pedir la cita. La gine que queremos que pilote nuestro tratamiento solamente trabaja en esa clínica los lunes. Así que cuando me puse con mi marido a mirar el calendario de sus turnos en el trabajo, resulta que hasta el 20 de Octubre no tiene un lunes libre...para mí es muy importante que mi marido no viva este tratamiento con el mismo estrés que el anterior. Lo pasó muy mal y no quiero volver a verle así... Pensé que si ya empezábamos con el agobio de pedir permisos o cambios de turnos en la primera cita no iba a ser una buena forma de comenzar. Según avance el tratamiento, seguramente no le quede más remedio que hacer tetris laboral, pero en la toma de contacto no. Me niego.

El centro de reproducción asistida que hemos elegido para este tratamiento no es de los archiconocidos a nivel nacional. Está en un pueblo de Alicante muy popular y lleva 6 años funcionando. Casi toda su plantilla trabaja también en la Seguridad Social en Unidades de Reproducción Asistida, son bastante jóvenes y tienen unas tasas de éxito en Ovodonación que superan el 80%. El motivo de elegir esta clínica no es otro que la gine que queremos que nos lleve la conocemos a nivel personal y nos inspira muchísima confianza y tranquilidad. Creo que de todos los especialistas que me han visto, ha sido quien más claro nos ha hablado y no se ha andado con rodeos. Es una ginecóloga que se toma muy enserio su trabajo, se implica, escucha y empatiza con la paciente. Transmite calma y nunca promete nada porque, como ella dice, esto no es una ciencia exacta. Y eso me gusta. La honestidad. No necesito que me digan que todo va a salir bien si no pueden asegurármelo al 100%. No me gustan las falsas expectativas. Prefiero que me digan, como hizo ella, que en esto nadie puede garantizar al 100% que el embarazo se vaya a lograr y que cada pareja decide libremente si arriesgarse o no.


Y, como el que no arriesga, no gana, allá vamos.

A día de hoy, todavía no sabemos con exactitud el coste que va a tener el tratamiento de Ovodonación porque nos dijeron que eso nos lo dirían en la primera cita. Si que nos advirtieron que este tipo de tratamiento conlleva un coste añadido por la compensación económica por las molestias de la donante que, en nuestra clínica, oscila entre los 600 y 900 euros. Pero gracias a mis compañeras de la #infertilpandy (twiter) y de lo que he averiguado a través de San Google, nos hacemos ya una idea...y vaya tela!!!!.

La Ovodonación es de los tratamientos de fertilidad más caros. En nuestro caso, tenemos unos ahorrillos para poder asumir un primer (y espero último) tratamiento por donación de ovocitos, pero si no tuviéramos suerte, tendríamos que esperar a ahorrar de nuevo para otro tratamiento...

Precisamente por la incertidumbre que nos genera la consecución  o no del éxito en este primer tratamiento por Ovodonación, hace una semana me lié la manta a la cabeza y me he hecho un seguro médico privado. Para este primer tratamiento no llegamos ya porque tienes que tener un mínimo de 6 meses de permanencia. Para lo que sí que llegaríamos a tiempo es para el parto, que no está nada mal. De todos modos, es algo que llevaba tiempo pensando en hacerme. Así que, ya está.


Ahora me sorprendo muchos ratitos contando las semanas y los días que quedan para el 20 de Octubre. Reconozco que estoy nerviosilla, llevo unos días que me ha dado por pensar que igual el útero no está del todo bien, me despierto por las noches, me quedo en babia a menudo,...no sé, estoy y me siento rara. Supongo que es normal y me intento autoconvencer de ello pero la cabecita ya sabéis como es, que no para...y me viene una y otra vez la siguiente preguntita: ¿y si ahora que ya estamos decididos por la Ovo y conseguimos buenos embriones resulta que hay algo mal en el útero y obstaculiza la implantación?. Si,lo sé. Estoy un poco paranoica porque los miomas me los quitaron en la Histeroscopia pero soy así, neurótica perdida jajajaja.

Me hace mucha ilusión tener una fecha, aunque solamente sea de una primera cita, y quería compartirla con mi blogfamilia!. Gracias por estar siempre por aquí.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Infertilidad y locura transitoria. El cajón de las ilusiones.

Me pasa una cosa curiosa desde hace algún tiempo. Y quiero compartirla con vosotras y con vosotros (por si acaso hay algún chico también por aquí, que estoy segura que si). Necesito que al final de esta entrada me digáis si con esto de la infertilidad me he vuelto loca de remate.

Desde hace un par de años, todo nuestro entorno se ha puesto de acuerdo para quedarse embarazado (familiares, compañeros, amigos, vecinos, cajeras del súper,...) y, aunque te alegras un montón, no puedes evitar pensar: "Joder, ¿y nosotros cuándo?, ¡¡¡Qué injusta es la vida!!!". Pero esto funciona así. El destino tiene preparadas sorpresitas de este estilo a algunas personas. Y en esta lotería, hemos salido premiados.

Con la autocompasión no vamos a ninguna parte así que hubo un momento en el que me planteé tomarme estas noticias de una forma diferente. Un embarazo, un nacimiento, son motivos de alegría y la vida sigue girando a nuestro alrededor independientemente de mis (nuestros) problemas de infertilidad. Fácil decirlo, muy duro aceptarlo. Es una lucha diaria.
 
Normalmente acompañando a la noticia de embarazo de familiares y amigos, unos meses después llega el momento de comprar el regalito para el / la bebé. Bueno, pues esto que para mí al principio era como una tortura psicológica, ahora se ha convertido en una terapia, casi un vicio. Si, seguro que ya estáis pensando que estoy como una regadera. Pero dejarme que os explique.

Cuando mi amiga Lucía tuvo a sus mellis hace casi un año, me sentía tan feliz por ella y por su marido (he de decir que este embarazo lo viví prácticamente día a día y ella por ese entonces ya me aguantaba mis penas mientras su barriguita iba creciendo cada vez más) que cuando mis compis del trabajo me nombraron la organizadora oficial del regalo de los mellis, no me supuso una tortura. Todo lo contrario. Quiero tanto a Lucía que disfruté con cada cosita que le iba metiendo en una cajita monísima a modo de súper canastilla.

Mientras iba metiendo en la caja colonia, cremita, toallitas, pañales y otras monadas, me dió por olerlo todo, por mirarlo,...em-bo-ba-da. Y me acordé que cuando hice la compra, la chica de la tienda me regaló unas perchas sin etiqueta ni nada pero muy monas con forma de osito y me dijo: "éstas te las regalo yo a tí, para cuando tengas a tu bebé. Siempre vienes a comprar para los demás". Y ahí quedó la cosa. Le di las gracias y cuando llegué a casa, vacíe un cajón pequeñito de uno de los armarios y ahí las metí. Nada, 7 perchitas.

Después de los mellis, nacieron otros cuantos bebés más y, por supuesto, llegaron otros tantos regalitos más. Con cada regalito que compraba, si veía alguna cosita que me gustaba mucho y encima estaba muy bien de precio, alé al cajón. Y poco a poco me hice con lo que hoy es mi particular santuario, mi cajón de las ilusiones. Éste:
Igual pensáis que soy masoca pero los días que estoy de bajón total abro el cajón y toco cada cosita. Las perchas, el chupete, el llavero musical, los baberos,...todo lo que hay en él. A continuación, cierro los ojos y os juro que casi puedo tocar unas manitas muy pequeñas, oler, peinar una cabecita, ponerme entre mis brazos un cuerpo en miniatura,...es algo especial. Me da calma. Es como si me acercara a mi pequeñ@ que todavía no existe pero que está aquí, en mi cabeza, en mi corazón, en mi alma. ¿Se puede echar a alguien de menos sin ni siquiera conocerlo?.