domingo, 30 de noviembre de 2014

Mi amiga Paola y mi infertilidad

Mi amiga Paola tiene diez años más que yo (43). Eso nunca ha sido un inconveniente para entendernos y divertirnos. Todo lo contrario.

Hace casi 4 años, la madre de mi amiga Paola falleció y, al poco tiempo, su perrita a la que adoraba. Unos meses después, su marido (Jose), se enamoró enloquecidamente de una compañera del trabajo y, tras más de 20 años de relación, la dejó. De la noche a la mañana. Paola se quedó sola. Nunca tuvo hijos y nunca los tendrá porque hace 6 meses le tuvieron que operar y quitar el útero debido a un mioma de tamaño monumental y la aparición de células cancerígenas. A pesar de esto, nunca ha querido ser madre tampoco. Jose era todo su mundo y no cabía nadie más en él.

Con Paola y Jose, mi marido y yo pasamos una época magnífica de nuestras vidas. Años de despreocupación, de salidas con las motos, de noches sin fin, de risas, de confidencias, de emoción, de hacer planes,...Con la ruptura de la pareja, mi marido se quedó sin su amigo del alma, pues Jose decidió hacer borrón y cuenta nueva en su vida y eso también nos incluía a nosotros. Fueron días muy difíciles. Fuimos testigos directos de como Paola se autodestruía. Bebiendo, fumando, sin levantar las persianas en todo el día, sin querer salir a la calle, sin querer comer y enroscándose en relaciones que no le conducían a ninguna parte con hombres que conocía por Internet. Poco a poco vimos como la Paola que conocíamos y que tanto nos había hecho reír se desvanecía para siempre. Nunca ha vuelto.


El día de nuestra boda estaba previsto que viniera a ayudarme a casa para vestirme junto con mi madre y mi hermana María. No apareció. Me llamó y me dijo que se había tomado unas copas y que necesitaba despejarse antes de ir a la ceremonia. No le guardo ningún rencor. La quiero demasiado.

Cuando la infertilidad llegó a nuestras vidas, me desahogaba mucho con ella. Nos contábamos siempre todo. Ella me escuchaba y me animaba. Eso no ha cambiado. Pero cuando nos sometimos a nuestra primera ICSI noté su ausencia. No estuvo a nuestro lado. Simplemente, se le olvidó. Recibí un mensaje en el teléfono cuando ya había pasado todo. No me enfadé, solamente la eché mucho de menos en esas semanas.

Y un día, de repente, me di cuenta que ya no la echaba tanto en falta. Que aprendí a conformarme con lo que ella quisiera ir dándome de su amistad. Mi amiga Paola no sabe que he vivido un duelo genético que casi destruye mi matrimonio y mi vida. Mi amiga Paola no sabe que el próximo tratamiento al que nos someteremos es una Ovodonación. Mi amiga Paola no sabe que existe este blog (cuando le comenté una vez que estaba siguiendo blogs y que me ayudaba mucho me dijo que en los blogs solamente escribían personas que se sentían muy solas y estaban amargadas...). Mi amiga Paola nunca volverá a ser la misma. Ni yo tampoco. Ambas hemos cambiado, cada una por sus circunstancias. Pero seguimos siendo amigas. Hace unos años, nos veíamos prácticamente a diario. Ahora, pueden pasar 3 o 4 meses sin que nos veamos.

Hace tan solo unos días, Paola pasó la tarde en casa y hasta se quedó a cenar con nosotros. Antes de que llegara mi marido de trabajar, cuando estábamos solas, se puso a llorar. Me dijo que tras la operación había engordado más de 10 kilos y que de lo hinchada que estaba no se podía ni mover, no le apetecía estar con su pareja y estaba de mal humor constantemente. Le expliqué mi planning de puesta a punto y vida sana con ejercicio y algunos cambios en la alimentación tras los kilos que yo también me eché encima con la ICSI y le propuse empezar a hacer running y entrenamiento conmigo, al menos, 2 o 3 tardes por semana.

Mi amiga Paola odia hacer ejercicio. Esto es todo un reto para mí. Me he propuesto que adelgace y que se sienta mejor consigo misma, volver a verla feliz. Y, quien sabe, quizás entre carreras y abdominales nos volvamos a encontrar la una a la otra...

domingo, 23 de noviembre de 2014

Domingo infértil y planificación de una betaespera

Domingo nublado y con pinta de llover de un momento a otro. Marido trabajando todo el día. Paseo matutino con mi perri-hijo peludo. Me encuentro con unos vecinos muy majetes de nuestra edad que tienen 2 niños pequeños. Eduardo, de 3 años y Mariano de 6 meses. Todo transcurre como siempre. Nos saludamos, le hago alguna gracia a los nenes y sale algún tema de conversación agradable. Hoy me han contado que se iban de paseo a un mercadillo que hay muy cerquita por si llovía que no les cogiera muy lejos de casa y, acto seguido, Eduardo, con sus ojitos azules y su dulce voz me ha preguntado: "¿Tú que vas hacer hoy Inés?". Sus padres se han quedado mirándome esperando una respuesta, la cual ha sido: "Pues nada, día tranquilo, en casa, leyendo, descansando, haciendo cosas y por la tarde iré al gimnasio...". Ambos, padre y madre, han dicho, casi al unísono: "¡¡¡Qué maravilla, qué envidia!!!". Nos hemos deseado respectivamente disfrutar de nuestro domingo y cada cual hemos seguido nuestro camino.
 
Y, según retomaba el paseo con mi perro, a los pocos pasos, el vacío. Esa amarga y agria sensación que nos acompaña a las personas que tenemos problemas de infertilidad. Aparece de repente. Sin más. Encharca mis ojos y mi corazón. Pero no me puedo detener. Tengo que seguir caminando. Me digo a mí misma que realmente es genial poder disfrutar de un domingo de relax. Pero sé que me estoy autoengañando. Soy muy consciente de ello. Lo que yo daría por pasarme el domingo entre pañales, biberones, juguetes, paseos en carrito, dando el pecho, calmando llantos y con unas ojeras hasta la barbilla...
 
Cuando he vuelto a casa después de dar el paseo con Chulo (mi perro) y he cerrado la puerta, ha habido un momento que se me ha venido todo encima y he estado a punto de llamar a alguna amiga para hacer algo. Pero no. He preferido aguantar el tirón. No quiero huir. Tengo que enfrentarme a estos momentos. Y mi cabeza ha empezado a maquinar...
 
He decidido planificar mi próxima betaespera. Cuando hago planes me reconforto, pues siento que avanzo un poquito, que no estoy estancada. Y, como todo buen plan que se precie, hay que plasmarlo por escrito ;)! Aquí tenéis el mío (y me encantaría que formárais parte de él contando vuestras experiencias y consejos):
 
1) Coger unos días de vacaciones. Mi anterior betaespera fue un caos. Trabajando por las mañanas en una asociación de personas con discapacidad intelectual y por las tardes en una residencia de mayores, mucho estrés porque coincidió con una auditoría en uno de los trabajos y un pico de producción en el otro...salía de casa a las 07:30 y llegaba a las 20:30 horas agotada. Sin parar casi ni para comer... A finales de Mayo decidí pedirme una excedencia en el trabajo de las tardes y empezar a cuidarme un poco más.

Para mi próxima betaespera me reservo 5 días de vacaciones que, juntándolos con un fin de semana son 9 días. La betaespera de las Ovodonaciones creo que son solamente de 10 días porque el embrión lo implantan en estado de blastocito. Así que me voy a tirar prácticamente toda la betaespera de vacas. Y me apetece muchísimo!!!.


2) Retomar la lectura. He de reconocer que desde que tengo el blog leo menos. En mis ratos de relax me pongo a leer los blogs que sigo e investigo alguno más que me pueda interesar. Y estos dos últimos meses con la opo tampoco he podido dedicarle mucho tiempo...

Me chifla leer. Me imagino en mi betaespera, al solecito tumbada en la terraza, devorando un par de libros de Camila Lackberg que me están aquí esperando. ¡¡¡Qué ganas!!!.

3) Pasear con mi marido por la playa. Los días que él no trabaje, le voy a proponer darnos unos buenos paseos en plan tranqui por las playitas que tenemos por aquí. Tendremos que cambiar el running por los paseitos, pues tengo entendido que son buenos para que el útero tenga riego sanguíneo suficiente.

4) Cuidar bastante la alimentación. En este momento ya lo hago, aunque soy bastante glotona y de vez en cuando peco con alguna marranada pero esos días pienso llevar especial cuidado. Hace ya varios meses decidí introducir algunos cambios en mi dieta: 0 alcohol (úniamente una copita de vino o una cerveza en ocasiones especiales), 0 bebidas carbonatadas (adiós a la coca-cola, fanta,...), 0 cafeína (dejar de tomar café por las mañanas fue realmente duro), sustituir la leche de vaca por la leche de almendras e intentar, en la medida de lo posible, no consumir comida envasada (es decir, la carne de la carnicería del pueblo de toda la vida, la fruta de la frutería o del mercado y el pescado, el que coge mi marido cuando se mete a bucear), 0 comida rápida (si nos apetece rollo Mac Donall o Telepizza, no salimos en celo como antes, nos lo hacemos en casita) y, en cuanto al tabaco, nunca he fumado.

He leído en varios blogs y en twiter que durante la betaespera es bueno tomar Aquarius y altramuces. El Aquarius, al dejar las bebidas carbonatadas, lo tomo a menudo y los altramuces me encantan pero esto último me chocó un poco cuando lo leí. Alguien que me pueda aclarar esto?

5) Quedar con familia y amigas. Por qué no aprovechar esos días también para disfrutar de un agradable encuentro familiar o interesante conversación con amigas.

6) Hacer tareas pendientes en casa. Organizar armarios, cajones,...una vez leí en un foro que no es recomendable durante la betaespera hacer el movimiento que realizamos cuando barremos o fregamos...me parece un poco extremo ¿no?. Please, opiniones al respecto. Que yo no soy de tener la casa con una capa de mierd...jajajajajaja

El objetivo es generar alrededor de la betaespera situaciones que generen bienestar y calma, pues considero que es muy importante durante esos días. Desde luego, yo no pienso repetir una betaespera como la última que tuve. Por eso he querido planificar a conciencia la que está por venir. Por supuesto que todo lo descrito anteriormente no nos asegura el embarazo pero seguro que ayuda a nuestro embrioncito un poquito más. Para que esté bien agustito y no quiera salir de ahí hasta 9 meses después.

Cuando he empezado a escribir esta entrada, el día estaba muy nublado y, como si se tratara de una moraleja enviada desde el propio cielo, según escribo estas últimas palabras empiezan a colarse unos rayos de sol por mi ventana.

martes, 18 de noviembre de 2014

Infértil opositora

Me levanto cada mañana de lunes a viernes a las 06:00 con la firme convicción de que el día me guarda una buena nueva, de que algo muy especial está a punto de suceder y si, noticias hay, pero no de las que te hacen saltar de la alegría.
 
Muchas y muchos sabéis que recientemente me he presentado a unas oposiciones para una bolsa de trabajadores sociales. Ésa es la profesión que con tan sólo 18 años decidí un buen día que quería tener y, de la cual, jamás me arrepentiré.
 
En Febrero de este año, de pura casualidad y gracias a mi marido, me enteré de esta oposición en la localidad en la que vivo y presenté la documentación para optar a ella.

Era mi otra espinita. Saber en qué consiste exactamente un proceso de oposición pública y por qué no, intentar aprobarla. Al principio, me lo tomé muy en serio. Empecé a prepararme el temario concienzudamente. He de decir que soy tremendamente maniática para estudiar (lectura, subrayado, resúmenes, esquemas, fichas,...). Y cuando llevaba 7 temas estudiados, zas! empezamos de nuevo con las analíticas, las pruebas médicas y nuestra primera ICSI. Literalmente, aparqué los libros y los apuntes. Me olvidé.
 
Después de nuestra ICSI fallida (a primeros de Abril), llegó el peor momento de mi vida: aceptar y asumir con 33 años que nunca podría ser madre con mis propios óvulos. El archiconocido "duelo genético" que tambaleó todo mi mundo. Cuando quise volver a acordarme de la oposición, estábamos a finales de Agosto. Me volvía a sentir fuerte, ya tenía asumido que nuestra siguiente oportunidad para conseguir ser padres pasaba por un tratamiento de Ovodonación. Además de mi marido que absolutamente siempre ha estado a mi lado, el blog y la #infertilpandy tienen mucho que ver con que mi corazón y mi alma estuvieran casi recuperados y con ganas de comerme el mundo otra vez.
 
Así que me puse frente al ordenador. Pensando que seguramente ya se me había pasado la fecha del primer examen. Pero no. El examen era en dos semanas y ése era el tiempo que tenía yo exactamente para prepararme los 45 temas!!!! de la primera prueba. Mi primera reacción al contemplar esto fue llamar a mi marido y decirle que no me iba a presentar, que en tan poco tiempo no me podía estudiar tantos temas y que éste no era el mejor año para presentarme a una oposición...en definitiva, excusas. Es así.

Mi marido, con la calma que le caracteriza en estas ocasiones, me dijo: "Inés, tú preséntate y ves cómo es el examen, así amortizas las tasas que has pagado. El no ya lo tienes. Tú vas a aprobar, ya lo verás". A lo que yo le contesté: "Es que no quiero enfrentarme a otro fracaso...". El resultado negativo de la ICSI y la aceptación de que nunca podré utilizar mis óvulos para ser madre ha creado, sin duda alguna, una mella importante en mi tolerancia a la frustración. Pero...¿qué es lo que hay que hacer con los miedos? = ni más ni menos que enfrentarse a ellos.


Y eso hice. Y, sorprendentemente, aprobé el primer examen, el de los 45 temas. Y también el segundo, que consistía en desarrollar un caso práctico de intervención social con una familia multiproblema. Y...en el último examen, el del temario jurídico tipo test,...suspendí. Hasta ahí conseguí llegar. Mucho más allá de donde yo creí a finales de Agosto que llegaría. Para mí ha sido toda una suerte llegar hasta el último examen y poder ver como es una oposición entera. Ha sido mi particular entrenamiento porque ahora si que me veo capacitada para seguir intentándolo con otras convocatorías. Ya sé a lo que me enfrento, a lo que voy y como tengo que prepararme. Así que tenéis infértil opositora para rato ;)!.

De todas las experiencias que vivamos hay que sacar el lado positivo. En mi caso, además de saber cómo son los exámenes de las opos, he conocido a más trabajador@s sociales que son todo un libro abierto en esto de opositar y he aprendido cosillas interesantes y, esto es muy importante, estos más de dos meses estudiando, me han venido muy bien para tener mi cabeza ocupada y hacer más llevadera la espera de nuestra ovodonante que sigue haciéndose de rogar.

Cuando me paro a reflexionar y a pensar sobre mi vida siempre llego a la conclusión de que todo lo que he ido logrando me lo he tenido que trabajar mucho, muchísimo. No soy de esas personas que consiguen las cosas a la primera. No tengo esa suerte. Pero si tengo la suerte de tener a un gran compañero de vida en casa que me apoya en todo aquello que me propongo, y también tengo tozudez a raudales y muuuuuuuuuucha perseverancia. Así que, a seguir en la lucha!!!

domingo, 2 de noviembre de 2014

Premios con sello personal

Con Yann Tiersen de fondo (banda sonora de la película de Amelie) y el ordenador abierto en la cocina mientras preparo comiditas para la dura semana que se avecina me dispongo a escribir esta entrada.

La semana pasada recibí 2 premios de 2 blogs que para mí son muy especiales: Diario de una madre ingeniera y Laberinto hacia la maternidad.

Diario de una madre ingeniera me ha concedido este original premio que sirve para agradecer que un blog siga creciendo con sus comentarios, entradas, consejos,...

best intergalactic followers awards
 
Las normas de este premio son:

1. Nombrar y agradecer a quien te ha dado el premio:

Como ya he comentado, este premio me llega a través de Diario de una madre ingeniera el cual, si todavía no conocéis, recomiendo que os paséis por él porque engancha. Su autora se preocupa por documentarse sobre aquello que escribe y su lectura es muy interesante, amena, fresca y con un toque de humor único. Yo soy fan total!
Desde aquí, darte las gracias Clara por recibir este premio y pongo mi granito de arena para que éste no desaparezca.
 
2. Premiar a 4 seguidores y 3. Decir por qué premias a cada uno:

Laberinto hacia la maternidad porque su autora es toda una luchadora de la que tenemos mucho que aprender que consiguió tener a su angelote tras una larga y dura batalla. Su historia, sus entradas y sus comentarios me cargan las pilas y llenan de aliento. Porque sigue por la blogesfera a pesar de haber conseguido su sueño. Valeska eres genial!.

 El peso de la infertilidad Merimeri porque me tienes con el alma en un puño y aunque estás muy lejos, te siento muy cerca, creo que debes tener este premio. Porque tu blog recoge tu historia, una historia verdaderamente dura, una historia de una campeona por el mero hecho de seguir al pie del cañón como tú lo haces. Sé que en breve tengo que leer tu positivazo compañera!.

Infértil Desvergonzada es un blog de creación reciente. Cuenta la historia de cómo una pareja con diagnóstico de factor masculino severo vive el día a día de infertilidad y de los tratamientos de reproducción asistida. Laura, su autora, escribe de una forma tan sincera y tan desde el corazón, tan desde el alma, que es muy difícil no emocionarse y terminar soltando una lagrimilla leyendo varias de sus entradas. Laura, pones palabras a aquello que muchas otras mujeres sentimos. Gracias y, por eso, este premio es para tí.

Piruleta&Patatona es el blog de una ovomami. Me encantan sus entradas sobre el día a día con los peques y sobre sus experiencias en Ovodonación. Me ayuda a proyectar, a no bajar la guardia. Admiro que siga en la blogesfera dando ánimos y apoyo a las que todavía estamos en plena lucha. No dejes de escribir nunca guapa!.

Que quede claro, por favor, que nominaría a todos los blogs que sigo porque me acompañan en este camino, en esta parte tan importante de mi vida.

El segundo premio, original donde los haya, me llega a través del blog Laberinto hacia la maternidad. Se llama Handwriting Tag y consiste en escribir en un papel "a mano" (y después colgar una foto de ello) lo siguiente:

- Tu nombre.
- Tu blog.
- Tu canción favorita y autor.
- Frase favorita.
- Tres palabras que te definan.
- Lo que siempre has querido decir y nunca has dicho (a tí misma o a alguien en concreto).
- Invitar a 3 blogs a hacerlo. Aunque yohe invitado a más jajajajaja

Y...tachán tachán...aquí tenéis algo más de mí:
 

Ahí queda eso ;)! Feliz semana.