lunes, 9 de mayo de 2016

Los días en el hospital tras el nacimiento

Tema controvertido. Varias formas de verlo. Y de vivirlo.

Hay a quienes les gustaría pasar esos días en la más estricta intimidad con su pareja y su bebé recién nacido (o bebés si hablamos de parto múltiple). Hay quienes desean tener a su lado durante esos días a sus padres y / o familiares más directos además de su pareja. Hay quienes mandan un mensaje por WhatsApp a toda su agenda cuando están saliendo para el hospital o recién nacida la criatura o criaturas dando la ubicación del hospital y de la habitación para recibir visitas como si del portal de Belén se tratara. Sea de la forma que sea todas son respetadas siempre y cuando hayan sido decididas por los recién estrenados papis.

Nosotros nos decantábamos entre la primera y la segunda. Y finalmente no fue ni la una ni la otra.

Inesito avisó a las abuelas, es decir, a su madre y a mi madre, una vez el momento del parto ya era inminente. De esta manera, les ahorramos a ambas estar allí durante las más de 26 horas de dilatación y resto del proceso. Les dijo que se pasaran sobre las 18:00 horas, pues para esa hora ya estaríamos en la habitación. Esto nos permitió una intimidad a los tres, bajo mi punto de vista, fundamental. Acabábamos de tener a nuestra pequeña tras muchas horas. El tsunami de emociones y el agotamiento que esto conlleva no es nada despreciable. Necesitábamos mirarnos, tocarnos, besarnos, olernos, hablar,...terminar de creernos que nuestra hija ya era real. Estaba ahí. Aquello que llevábamos años anhelando y luchando estaba en nuestros brazos. Nos miraba. Buscaba mi pecho para empezar a alimentarse. Fueron nuestras horas de bienvenida a una nueva vida. A una gran aventura.

Aquella tarde, tal y como estaba previsto, tal y como decidimos nosotros, vinieron a conocer a Gladiadorcita sus abuelos. Tanto mi madre como mi suegra estaban tan felices y excitadas que nos manifestaron su necesidad imperiosa de comunicar la noticia al resto de familiares. Inesito le advirtió a su madre que el parto había sido duro y que yo necesitaba descansar. Le rogó comprensión y moderación.

Al día siguiente, y tras una noche prácticamente sin dormir, porque si algo caracteriza a Gladiadorcita desde su minuto cero es que es muy tragonceta y con el calostro no parecía conformarse, a las 10 de la mañana ya habían pasado cerca de 20 personas por nuestra habitación para conocer a la nueva miembro de la familia. Cuando pasaban las enfermeras me miraban con compasión en los ojos. Con piedad.

Poneros por un minuto en situación. Apenas han pasado 24 horas del parto. Tienes las piernas, tobillos y pies muy hinchados por toda la medicación que te han tenido que meter en vena. Estás dolorida. Los puntos tiran, molestan. Ir al aseo es un suplicio. Estás cansada. Sin apenas dormir en casi dos días. Tu aspecto es bastante terrible... Y pese a todo esto, estás FELIZ. Feliz cuando miras a tu marido y le ves una expresión en el rostro que no le has visto nunca. Feliz cuando miras a la cunita que hay al lado tuya y ves a tu bebé. Nuestra pequeña, que hasta hace unas pocas horas aún estaba dentro de mí.

Aquella mañana aguanté las visitas como buenamente pude. Pasé más tiempo de pie del que recomiendan intentando ser una buena "anfitriona". Me ponía a nuestra pequeña al pecho. Lo hacía de forma torpe, inexperta. Pese a ello, Gladiadorcita se agarraba con fuerza para sacar el calostro. Para alimentarse. Y yo, veía las estrellas. Mientras tanto, abuelas, tías y demás féminas me daban consejos (órdenes) sobre posturas, horarios de tomas,...y si la pobrecita lloraba también tuve que escuchar la archiconocida frase de "oye igual se queda con hambre si no está saliendo nada del pecho, pide un biberón a las enfermeras"... Entre tanto y tanto seguía entrando y saliendo gente de la habitación. Para colmo, mi marido no estaba, pues tuvo que ir a casa a sacar a nuestro hijo peludo y a por provisiones de comida.

Con este panorama, recién parida e inexperta total en lactancia materna, vosotr@s cómo os hubierais sentido? Yo, desde luego, no lo pasé nada bien. Me sentía fatal. Tenía la sensación de no estar prestando toda la atención que debía a nuestra indefensa pequeña.

Por supuesto que se agradecen todas y cada una de las visitas pero cuando se convierten en un acto social que se alarga toda una mañana es agotador y más en esas circunstancias... Al menos yo lo viví así.

Ese mismo día, por la tarde, en una exploración que le hicieron a Gladiadorcita nos dijeron que había perdido casi 300 gramos. Debido a esta pérdida y a que nació con un peso un pelin justo (2,620 kg), nos anunciaron que hasta que no recuperase algo de peso no nos podían dar el alta para marcharnos a casa.

Nos asustamos mucho. Muchísimo. Miraba a nuestra hija y me moría de la pena. La veía tan chiquitita. Ningún trajecito de los que le llevamos en su bolsa le estaba. Todos le quedaban muy grandes. Y, lo peor de todo, me sentía tremendamente culpable por haber estado atendiendo visitas y no haberme dedicado más a ella... Fue terrible. Lloré mucho. Muchísimo. Mi marido, también exhausto, no sabía cómo consolarme, cómo animarme.

Esa noche la pasé poniendo a Gladiadorcita al pecho para que me estimulara y subiera la leche cuanto antes y cada hora y media entre Inesito y yo le dábamos 20 ml de leche artificial con jeringuilla pautada por la médico como refuerzo. Al día siguiente nuestra campeona ya había cogido algo de peso. Afortunadamente, después de una noche entera poniendomela al pecho (y cuando digo una noche entera, es una noche entera con todos sus minutos y sus horas), me subió la leche enseguida. Nos retiraron la pauta de leche artificial para sustituirla por leche mía y, desde entonces, no hemos tenido que volver a recurrir a ella. En cada control de peso, Gladiadorcita nos daba una pequeña alegría.

Inesito y yo pedimos a las familias que por favor respetaran nuestra intimidad y descanso para centrarnos en nuestra hija, en iniciar la lactancia materna con tranquilidad y calma. Hubo familiares que hicieron caso omiso pero lo que si que es cierto es que los días posteriores fueron mucho más light en lo que a visitas se refiere.

Salimos del hospital con nuestra luchadora tras 4 días y pesando 2,550 kg.

En el siguiente post os contaré cómo fueron los primeros días en casa.
 

21 comentarios:

  1. Ains cariño... se ve que las abuelas comunicaron la noticia con su mejor intención pero los familiares no supieron controlarse... yo solo he ido al hospital a ver a gente muy cercana porque me lo han autorizado pero no suelo ser muy partidaria... si vuelves a ser madre verás como el tema visitas se relajará mucho más.

    Mi sobri es una gordota pepona teta-adicta! Se recuperó fenomenal y rapidísimo... el día que yo la pille le arranco los mofletillos a bocaítos... te quiero amiga!

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    1. Hola guapa! Si...la verdad es que la cosa se fue un poco de madre. Si ese mismo número de personas hubieran venido más dosificadas igual no lo hubiera acusado tanto pero chica ni quedando aposta les hubiera salido igual jajajaja

      Por suerte la peque empezó a coger peso y muy bien. Hoy la hemos pesado y ya va por los 6 kilos!!!

      Un besazo corazón.

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  2. Nosotros tuvimos suerte, llamamos a nuestros padres al entrar en la sala de partos, y fue todo tan rápido que llegaron cuando ya estábamos en la habitación con el niño.
    Una vez allí, avisé a un par de amigas íntimas, me gustó mucho compartir con ellas aquello. El resto fueron avisados días después y ya nos visitaron en casa, nos respetaron tanto que las visitas generalmente eran una gran distracción en mis días de no poder moverme de la posición horizontal. Pero no nos cortábamos si preguntaban si podían venir, si ese día necesitábamos dormir, limpiar o darnos un buen baño, directamente decíamos que si no les importaba venir en otro momento, eso si, luego les compensábamos con pastelillos y bombones. Y si íbamos a dormir, móviles apagados, timbre y portero desconectados.
    A mi me aterraba el tema visitas, pero nos fue bien.

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    1. Hola Ariel! Cuánto me alegro de que en vuestro caso este tema no fuera sinónimo de estrés ni de agobio. Es una gran suerte que tu entorno sea comprensivo y te respete en unos días así.

      Un besito.

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  3. Yo prohibí las visitas y cada día lo celebro más.

    No me cansaré de decirlo: más vale ponerse una vez roja que cien amarilla, y teniendo un hijo está él antes que nadie. A las visitas que les den por donde rompen los calderos.

    Besos, flor

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    1. Hola Eva! Ahora, sabiendo lo que ya sabemos después de la experiencia, creo que no nos pasa dos veces ;-)

      Gracias guapa.

      Besitos.

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  4. Hola Inés!!!
    Me imagino toda esa gente intentando darte consejos y tú ahí adaptándote a la situación.
    Me parece perfecto lo que hicísteis de las primeras horas y si la gente no lo entiende pues da igual, ese momento es vuestro y de nadie más.

    Besitos guapa!!1

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    1. Hola Mer! Qué alegría leerte. Ayyyyy yo supongo que habrá personas a las que les agrade recibir tantas visitas, incluso en esas circunstancias, pero yo no me sentí del todo bien... Afortunadamente, nos siguen hablando todos nuestros familiares jajajaja

      Un besazo.

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  5. La verdad es que es difícil encontrar un punto bueno en este tema. Por un lado, necesitas intimidad, pero por otro, también necesitas a la familia y es agradable que la gente se preocupe por ti y por el bebé. A mí con Renacuajo la verdad es que me salió genial el asunto, a pedir de boca. Mis padres llegaron a las 3 horas de nacer el niño, así que esas primeras 3 horas las pasamos los 3 juntitos y solos, y las de la dilatación y parto, también, que realmente me preocupaban más. Al día siguiente, vinieron unos cuantos amigos de visita, pero fueron pocos y las visitas, cortitas, como debe ser. Pero claro, vivíamos en el secanal y allí no teníamos familia ni demasiados amigos. Ahora con Ranita sé que todo va a ser muuuuuy distinto. La dilatación y contracciones las pasaré rodeada de gente seguramente (porque además, los necesito para que se encarguen del Renacuajo), y como pienso dar a luz en el pueblo de mis padres, sé que las visitas muy probablemente se multipliquen por 200, así que habrá que armarse de paciencia! Un beso grande y me alegro de esa Gladiadora comilona rechoncheta! :)

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    1. Hola Luli! Si, si que es complicado encontrar un punto de equilibrio en este tema. Nosotros mucho más no podíamos hacer, teniendo en cuenta que en la familia paterna de mi marido llevaba más de 70 años sin nacer una mujer y la expectación fue increíble jajajaja

      En breve nos estás contando tú tu experiencia tras tener a Ranita ;-)

      Un abrazo gigante.

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  6. Hola!!!!!
    Ayyyyyyy las visitas.
    Yo solo avisé a padres, suegros y hermanos, lo malo es que somos muchos de familia, y por entonces yo tenía 3 abuelos con buena salud.
    Lo bueno es que eran prudentes y no dijeron nada fuera de tono ni tonterías, estaban un ratito y se iban así que no me agobié, pero la de la cama de al lado...para matarla.
    Un besito.

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    1. Hola Marigem! Afortunadamente,tuvimos habitación para nosotros solos, sino ya hubiera sido el acabose...

      En realidad, más que las visitas en sí, lo que se hizo pesado fue la duración de algunas de éstas. En nuestro caso, faltó discreción por parte de las mamis...

      Un abrazo.

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  7. Ay Inés!!
    Si es que es comprensible que todo el mundo quiera conocer a esa pepona tan guapa!!! Pero parece que se nos olvida todo lo demás, lo que verdaderamente importa en esos momentos, vosotros dos y vuestra querida hija.
    Telita tenemos la gente ehhhhh, por lo menos en mi círculo cada vez se lleva más cuidado con eso (será porque ya lo han pasado?)
    Me viene a la cabeza cuando lo contaste y ahora leyendo tu post mi hermanica, aaaay lo que pasó la pobre con las dichosas visitas multitudinarias y las "órdenes"... cuando tenga el segundo sobrino (espero) ejerceré de hermana mala y los llevaré a raya! y cuando me toque a mí ni te cuento jajaja

    Un beso enorme familia!!!
    por cierto, no puedo ver tu post anterior, sale como si lo hubieses borrado o algo

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    1. Hola amiga! Ayyyy si yo lo entiendo que quisieran conocerla y se agradece pero de verdad es un momento tan tan tan...en nuestro caso lo que se hizo más pesado, más que el número de personas, fue la duración que éstas estuvieron.

      A ti te tocará en breve. Ya verás ;-)

      Voy a mirar lo del post anterior.

      Besotes.

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  8. Yo también tuve un día de agobio: el segundo concretamente. Las visitas no se iban bajo ninguna circunstancia, yo no era capaz de dar bien el pecho ese día... Si hay un siguiente quiero dejar clara esa parte de las visitas.

    De todas formas, llevé casi peor las visitas en casa. Se pasaron los 15 días del Mozo y no habíamos estado solos prácticamente ningún día.

    Un abrazo :)

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    1. Hola Hobbita! Lamento de veras lo que cuentas. Qué rápido se pasan los días de permiso de los chicos verdad?.

      Bueno, ahora ya no podemos hacer nada. Lo pasado, pasado está. Pero como la experiencia es un grado seguro que no nos pasa dos veces.

      Un abrazo gigante.

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  9. Como me da felicidad saber de ustedes!!! Hasta he suspirado!!! K bueno k tu nena cogió peso necesario!!! Les mando un fuerte abrazo!!!

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    1. Muchísimas gracias Carolina! La verdad es que se pasa bastante mal hasta que cogen peso,pero Gladiadorcita nos lo ha puesto fácil porque es muy tragonceta.

      Un abrazo gigante.

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  10. Ufffffffff
    Me he pasado desde el 2º parrafo gordo, todo el resto del post leyéndote y cayéndome lagrimones como puños.

    ¡¡¡Qué emoción!!!
    Qué bonito, qué duro....

    Siguenos contando y llevándonos por ese camino mágico de la maternidad vivida en primera persona.

    Un beso enorme a los 3 y al bichito peludo ;-))

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  11. Hola Inés! Soy nueva seguidora tuya. Lo primero FELICIDADES POR ESA GLADIADORCITA!! Me imagino vuestra inmensa felicidad... Yo ahora estoy en plena betaespera de mi primera FIV, después de 4 IAs fallidas.

    Hace poco me decidí a abrir mi propio blog sobre fertilidad al que sois todas bienvenidas:

    http://viajandohastati.blogspot.com.es

    Ojala pronto pueda anunciar mi positivo! Un beso fuerte!

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  12. Me quedé por aquí y he podido ver que tuvisteis un final feliz. Qué bonito. Un abrazo.

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