sábado, 19 de septiembre de 2015

Tenías que ser una Gladiadora: Semana 16 y 17 de embarazo

El pasado 10 de Septiembre cumplimos la Semana 16 de embarazo y vino acompañada de una ecografía en nuestra clínica (o Fábrica de Sueños, como a mi ya me gusta llamarla con cariño). El último manchado vaginal tuvo lugar en la semana 13, por lo que estábamos más tranquilos pero con bastantes nervios como en el resto de ecos.

Como ya viene siendo costumbre, nos atendieron Laura (ginecóloga) y Adriana (bióloga). Con su sonrisa y buen humor habitual. Tras una pequeña charla para ver cómo habían transcurrido las últimas semanas, pasamos a la sala donde está mi objeto más deseado desde el pasado 8 de Junio que nos hicieron la transferencia embrionaria: el ecógrafo.

Lo primero que nos confirmaron es que es una NIÑA. Nuestra luchadora. Nuestra valiente. Nuestra Gladiadora.

No encuentro palabras para describir ese momento. Quizás existen momentos tan especiales en nuestras vidas que ni siquiera se pueden acompañar de palabras y precisamente por esa razón son únicos e irrepetibles.

Pudimos escuchar la melodía de su corazón, saber que pesaba 168 gramos, que medía lo que correspondía a unos tres días más de gestación y hasta vimos como hizo pipi. Fuimos espectadores directos de como se movía durante todo el rato que duró la ecografía y casi al final de ésta pudimos ver de frente la carita y como subía los dos brazos hacia la cabeza, gesto que interpretamos como: "dejarme tranquila ya que yo aquí estoy muy agustito" jajajaja

Las caras de Inesito también fueron indescriptibles. Él estaba convencido y yo sé que quería que fuera un niño, pero desde esa tarde tengo la certeza absoluta de que se volvió a enamorar (y no de mí precisamente) para toda la vida. Desde entonces, no hay día que no le diga cosas a su niña y le de algún besito.
Imagen obtenida a través de Google
En cuanto al hematoma retroamniótico que nos ha tenido con el alma en vilo y ha sido el causante de los sangrados y los manchados vaginales durante el primer trimestre, éste ya ha desaparecido. La gine no vio nada en la eco. No os podéis imaginar qué alivio...

Laura también pasó revista a mis miomas. El mioma intramural (que es el puede que obstaculice el canal de parto) parece que ha parado de crecer pasado el primer trimestre y si se mantiene en sus 5 cm, el parto vaginal podría ser viable. La verdad es que llegados a este punto y habiendo pasado por todo lo que hemos tenido que pasar, lo único que deseamos es que nuestra Gladiadora nazca bien y sufra lo menos posible. Así que nos dejaremos asesorar por los que entienden y sea cesárea o parto vaginal finalmente nos esforzaremos por hacerlo lo mejor posible para tener a nuestra pequeña en brazos dentro de unos meses.

Cuando salimos de la consulta, aún me esperaba otra grata sorpresa más. Inesito y yo pudimos conocer a India (del Blog India quiere ser mamá) y a su Indio. El encuentro fue muy breve porque nosotros salíamos y ellos entraban pero me encantó poder hablar con ellos unos minutos. Esto no puede quedar así. Hay que repetir con más calma, eh pareja?. Una de las cosas que te regala la infertilidad (que, aunque no lo parezca, también hay cosas buenas) es que conoces a gente excepcional que se encuentra en circunstancias similares a la tuya y que si no llega a ser precisamente por la infertilidad, jamás hubieras conocido...

Esta semana ya me he reincorporado al trabajo tras casi dos meses y medio en casa. Lo estoy llevando mejor de lo que yo pensaba. Atrás quedaron las náuseas, el sueño constante y el malestar. Cuando suena el despertador a las 06:15 horas y abro el ojo me puede más el hambre que el sueño, así que tampoco está siendo un gran sacrificio arrancar a esas horas. Por otro lado, tengo tres compi-amigos como tres soles que apenas me dejan salir del despacho, por lo que mi jornada laboral transcurre con bastante tranquilidad. De momento no lo estoy llevando del todo mal, aunque después de comer casi a las 16:00 horas de la tarde hay una fuerza cósmica que me atrae irremediablemente hacia el sofá o la cama durante al menos una hora y media.

También he retomado el ejercicio pero en forma de caminatas con Inesito y nuestro hijo peludo 3 o 4 días por semana de una hora mínimo.

Poco a poco parece que todo se pone en orden y nos vamos relajando. Casi me atrevería a decir que empezamos a disfrutar.