domingo, 28 de agosto de 2016

Y nuestra particular luna de miel se acaba...

Querida hija,

En estos momentos duermes. Me escabullo para escribir estas líneas. Mi alma lo necesita.

Nuestra particular luna de miel se va terminando. No puedo evitar sentirme triste. Hemos estado seis meses y medio pegadas como dos lapitas la una a la otra. Durante el día y durante la noche. Prácticamente las 24 horas. El mayor regalo que jamás he tenido.

          Seis meses y medio conociéndonos, mirándonos y aprendiendo la una de la otra. Te pido disculpas si al principio sentiste que mamá tenía miedo de no cuidarte bien. Te pido perdón por mis torpezas de principiante dándote el pecho y porque el cansancio muchas veces haya podido conmigo. A pesar de ello, intento cada día ser la mejor versión de mí misma para tí.

          Seis meses y medio oliéndote. Me chifla olerte mientras te doy besitos en la cabeza. Qué placer! Le pido al Todopoderoso que guarde ese olor en mi memoria para siempre. No me importa olvidar el resto de olores si recuerdo ése hasta el final de mis días. Olor a vida recién estrenada hija mía. Olor a tí.

          Seis meses y medio cantándote, susurrádote y hablándote sin parar. Estoy segura de que muchas veces con tu mirada me estás diciendo "mamá cállate un poco por favorrrrrr". Tú te esfuerzas por expresarte mediante balbuceos, gorjeos y grititos que han pasado a inundar esta casa de vida. Una casa que durante mucho tiempo estuvo en el más absoluto silencio.

          Seis meses y medio acompañándote en tus descubrimientos y progresos. Observando tu gesto al experimentar con texturas, olores, sabores, colores, sonidos,...es tan divertido!. Admiro tu tesón por lograr ser cada día más independiente. Ya no necesitas a mamá o a papá para darte la vuelta, para ponerte el chupete en la boca o para mantenerte sentada tú solita. Ahora luchas con todas tus fuerzas para conseguir gatear y alcanzar todo aquello que se pone en tu punto de mira. Eres y siempre serás una guerrera. Una Gladiadora.

          Seis meses y medio contemplando cada día como miras a tu padre, como crece contigo el entusiasmo por él, como le sonríes y le observas cuando él no se da cuenta y la cara que pones de sorpresa cuando oyes su voz al llegar a casa. Menuda pareja hacéis!.

          Seis meses y medio de magia. Seis meses y medio que se terminan. Mañana empiezas la escuela infantil. Una nueva etapa en tu vida mi amor. Una nueva etapa para nuestro círculo mágico. Tengo el corazón en un puño. No quiero separarme de tí. No puedo. Y por eso estoy triste. Muy triste. Pero tú no lo vas a notar. Iremos a la escuela los tres contentos, cantando y sonriendo. Lo haremos porque estamos convencidos de que si tus nos notas alegres todo será más fácil. Y después, cuando crucemos el umbral de la puerta de la escuela, diré adiós a los seis meses y medio más bonitos de toda mi vida. Seis meses y medio de amor en estado puro. Seis meses y medio que tiempo atrás llegué a pensar que quizás jamás viviría. GRACIAS HIJA.

Dejamos atrás seis meses y medio de luna de miel inolvidables y damos la bienvenida a un nuevo ciclo. Una nueva aventura. Con momentos críticos y retos. No vas a tener la teti de mamá para cuando te quieras dormir y tendrás que adaptarte a una profe y unos compañeros nuevos. Iremos poco a poco. Los primeros días irás una horita solamente e iremos aumentando el tiempo progresivamente para que puedas ir acostumbrándote poquito a poco...Como eres una campeona estoy segura de que lo vas a hacer genial y cuando te quieras dar cuenta aparecerán por la puerta mamá o papá y nos iremos a darnos un montón de besos y abrazos, a jugar, a contar cuentos, a cantar, a la playa, a dar paseos con tu hermano peludo,...a vivir, a vivir esta preciosa vida contigo my love. Porque la vida es precisamente eso. Momentos. Y es lo que nos llevamos. Instantes.

Somos un equipo y unidos sabremos superar los obstáculos que se presenten y disfrutar cada minuto juntos.

Termino este post contigo en brazos. Leyéndotelo. No sé si algún día estas líneas caerán en tus ojos. Sólo sé que necesitaba decirte todo esto. Para despedir estos seis meses y medio. Para dar la bienvenida a tus nuevas mañanas. 

TE QUIERO GLADIADORCITA. 



domingo, 14 de agosto de 2016

Baby Blues. Los primeros días en casa tras el parto.

Si comienzas a leer este post esperando encontrar una versión romántica y amable del post parto, deja de leer. No sigas. Stop!
Si consideras que por tener problemas de infertilidad te puedes librar de los llamados Baby Blues, estás muy equivocada. Porque no siempre es así.

Qué son los Baby Blues? Después de dar a luz, durante las primeras semanas de recién mamá, nos pueden asaltar, sin motivo aparente, sentimientos de tristeza, ganas de llorar y llantinas repentinas, ansiedad o irritabilidad y muy mal humor. Entre sus posibles causas están los cambios hormonales, la falta de sueño, el agotamiento arrastrado tras el parto y las molestias del post parto, la pérdida de tiempo para una misma y para la pareja...

En mi caso, si algo protagonizó estos días fue el constante sentimiento de culpa. Si,si. CULPA. No me sentía con derecho alguno a quejarme de nada después del camino recorrido hasta tener a nuestra Gladiadora en brazos. Por tanto, sufrí mis Baby Blues, las primeras semanas de mi post parto, en silencio y con resignación. Por suerte, gracias a un libro de Lucía Galán "Lo mejor de nuestras vidas" - Lucía, mi Pediatra., y que leía muchas veces mientras le daba el pecho a nuestra pequeña, comprendí que lo que me estaba sucediendo era completamente NORMAL.

Creo que me centré tanto durante tres largos años en lograr el embarazo y después en que todo fuera bien en el transcurso de éste que nunca pensé más allá.

Nunca imaginé que echaría de menos a mi marido a pesar de estar las dos primeras semanas tras el parto metidos en casa ambos con Gladiadorcita. Hechaba de menos esa facilidad y accesibilidad para estar un rato abrazados, conversando o, simplemente, dando un paseo con nuestro peludo. Quizás me sentía así porque hemos sido siempre un poco pareja - lapa jajajajaja. Nuestra hija pasó a ocupar toda mi atención durante las 24 horas. Desde sus primeros días demandaba comer cada hora u hora y media, a lo sumo dos. Tanto de día como de noche. A una lactancia materna exclusiva aún no del todo instaurada con grietas en los pezones que dolían a rabiar, se sumó la falta de sueño y descanso causada por las frecuentes tomas, las molestias de los puntos, las almorranas (si, si, también tuve), el que echaba de menos mi barriguita de embarazada y la preocupación y ansiedad que genera tener a una bebé que nace con un peso muy justito.

Cada vez que miraba a mi hija no podía evitar pensar si lo haría bien, si saldría adelante, si mi leche le alimentaría lo suficiente, si daría la talla como madre,...Cuando me quise dar cuenta, me soprendí un día sentada en la taza del inodoro llorando. Asustada. Mi marido me consolaba diciendo que había hablado con compañeros suyos y que casi todos le habían dicho lo mismo: "el primer mes es el más duro, luego todo cambia".

Pero... Por qué? Si ya teníamos a nuestra pequeña, si ya era mamá, si ya teníamos a nuestro trocito de cielo y sueño hecho realidad en casa,... Por qué no estaba eufórica y rebosante de felicidad? Por qué lloraba?. Me sentía inmensamente CULPABLE por sentirme así. Pero amigas mías, así son los Baby Blues. Una auténtica revolución hormonal en un cuerpo que recientemente ha dado a luz.

Lo bueno de los Baby Blues es que tal y como vienen, se van. En mi caso duraron un par de semanas. Eso, suele ser más o menos lo normal. Si se alargan más es conveniente acudir a tu médico para descartar o prevenir un principio de depresión post parto.

Aquellos días pasaron. Y según vas adquiriendo seguridad como mamá y tu bebé va aumentando de peso, los temores van mitigando y se abre paso una etapa absolutamente maravillosa. Yo muchas veces le digo a mi pequeña "Ésta es nuestra particular luna de miel porque nunca volveremos a estar tan juntitas como lo estamos durante estos meses" y por eso hay que disfrutar mucho la primera crianza. Los primeros meses. Porque, de verdad, el tiempo vuela y los primeros meses son muy bonitos. Duros en algunas ocasiones, de acuerdo. Pero inmensos, grandes, preciosos.